lupè

Baila el demonio en su orilla,
en sus ojos la luz no existe,
una ausencia oscura,
ensombrecida por la privación,
de aquella luz que el mundo le negó.

Lleva una toga azul
y camina por sobre las aguas,
y de las lagrimas que caen de sus ojos
se empapan las ropas mojadas,
llenando gota a gota,
el lago por el que ahora anda.

A su ausencia fue creado,
El primero de todos,
el octavo de los siete,
su rey ensombrecido.
De su sombra ha nacido,
del su luz perdida,
El padre de los demonios,
que danzan a la orilla.

Llora el demonio sobre el lago,
llenando el mismo con sus llantos,
danzando lentamente,
soñando,
anhelando,
danzando lentamente sobre el salado,
siempre a la espera,
de que su falta sea eterna,
para que nunca pare el torrente,
de que sus ojos se vierta,
para que no sane la herida abierta,
que lleva el alma sobre su vientre.

¿Volverá su luz a apaciguarle?
¿Se lo llevará con ella?
¿O es que ha venido la tristeza para quedarse
para dominar al alma muerta?

Zilévo

Baila el demonio en su orilla,
en sus ojos la luz no existe,
una ausencia oscura,
ensombrecida por la privación,
de aquella luz que el mundo le negó.

Lleva ostentosas ropas,
pero es como si estuviera desnudo
porque solo tiene ojos
para aquellas que no son suyos.

A su ausencia fue creado,
cuando al abrir los ojos,
la vio antes de su partida,
reflejada en la superficie del lago,
dividida.
Y la imaginó compartida.
Por otros demonios adorada y temida.

Baila el demonio en su orilla,
los ojos antes cocidos, abiertos.
Baila atento,
de todo lo que los demás ostentan.
siempre a la espera,
de que su falta sea eterna,
para no verla con otros,
para que nadie más la adore.
Para que su recuerdo sea suyo,
antes que compartirla mejor muerta.

¿Volverá su luz a apaciguarle?
¿Se los llevará con ella?
¿O es que han venido para quedarse
para dominar al alma muerta?

Acedia

Baila el demonio en su orilla,
en sus ojos la luz no existe,
una ausencia oscura,
ensombrecida por la privación,
de aquella luz que el mundo le negó.

Apenas va vestido,
con una toga simple y sencilla,
entregado a la desidia,
Observa el mundo escondido.
perdido,
sin ánimos de hacer nada.

A su ausencia fue creado,
cuando ella se llevo las ganas,
de vivir, de sentir, de respirar.
Cuando se fueron las ganas de amar.

Languidece el demonio en su orilla,
Suspirando,
apenas mirando
siempre a la espera,
de que su falta sea eterna,
Para que no vuelvan las ganas,
para que no le llene de vida,
para que sólo le queden las ganas de muerte,
para que no recupere el alma la vida.

¿Volverá su luz a apaciguarle?
¿Se los llevará con ella?
¿O es que han venido para quedarse
para dominar al alma muerta?

orgè

Baila el demonio en su orilla,
en sus ojos la luz no existe,
una ausencia oscura,
ensombrecida por la privación,
de aquella luz que el mundo le negó.

No lleva nada encima,
arrancada cada tela con sus manos,
ni la piel se ha salvado,
el corazón ha expuesto,
hundiéndose las garras en el pecho.

A su ausencia fue creado,
como respuesta a la frustración,
de aquello no conseguido.
Maldice al mundo, todo maldecido,
los dientes apretados y los nudillos enrojecidos.

Baila el demonio en su orilla,
resoplando y mascullando,
convirtiendo el dolor en rabia,
siempre a la espera,
de que su falta sea eterna,
para que alimentar ese odio,
ese sentimiento que le alimenta.

¿Volverá su luz a apaciguarle?
¿Se los llevará con ella?
¿O es que han venido para quedarse
para dominar al alma muerta?

kenodoxia

Baila el demonio en su orilla,
en sus ojos la luz brilla,
pero es una luz ansiosa,
llena de deseo
por los placeres del mundo
que se escapan de sus dedos.

Lleva encima las mejores telas,
trajes de lino, camisas de seda,
el cabello arreglado, de peluquería.
una estampa perfecta.
que todos admirarían.

A su sombra fue creado,
Para vestir una orgullosa máscara
de mentiras y falsedades.
Donde el primer engañado es el mismo,
para creer que aun vale de algo.

Baila el demonio en su orilla,
el baile de las mentiras,
Una sonrisa de madera,
más de lo que todos creen,
menos de lo que todos leen.
siempre a la espera,
de que su falta sea para siempre,
para engañar al mundo
usar la máscara para siempre.

¿Volverá su luz a apaciguarle?
¿Se los llevará con ella?
¿O es que han venido para quedarse
para dominar al alma muerta?

Porneia

Baila el demonio en su orilla,
en sus ojos la luz brilla,
pero es una luz ansiosa,
llena de deseo
por los placeres del mundo
que se escapan de sus dedos.

Baila desnudo y lujurioso,
orgulloso y andrógino monstruo.
moviendo sus pechos, su falo erecto,
No solo en su sitio, siempre inquieto,
cambiando y paseando de puesto en puesto.

A su sombra fue creado,
para olvidar los dolores,
para esconder las pasiones
que el recuerdo trae consigo.
Placer y pasión cruda ¿Que importa?
Dejad que la carne olvide al alma.

Baila el demonio en su orilla
rozándose y retorciéndose
como la vulgar serpiente
que se eleva entre sus piernas.
siempre a la espera,
de que su falta sea para siempre,
para que el cuerpo satisfaga
sus más sórdidos deseos,
para ahogar en sudor la pena
que provoca su ausencia.

¿Volverá su luz a apaciguarle?
¿Se los llevará con ella?
¿O es que han venido para quedarse
para dominar al alma muerta?

Philarguria

Baila el demonio en su orilla,
en sus ojos la luz brilla,
pero es una luz ansiosa,
llena de deseo
por los placeres del mundo
que se escapan de sus dedos.

De jirones de seda va vestido,
en oro y joyas consumido.
Sus andares son lentos y cadenciosos,
para no soltar sus tesoros licenciosos.

A su sombra fue creado,
para cerrarse al mundo,
para armar de plata un muro
detrás del que pudiese cubrirse en apuro.
¿No es lo más lógico?
¿suplir un tesoro perdido con otro conseguido?

Baila el demonio en su orilla,
en las órbitas perlas
y esmeraldas incrustadas en las piernas.
siempre a la espera,
de que su falta sea para siempre,
para que el cuerpo desespere
y que cada vez con más tesoros le compense.

¿Volverá su luz a apaciguarle?
¿Se los llevará con ella?
¿O es que han venido para quedarse
para dominar al alma muerta?