Cayendo por no caer

Realismo embadurnado,
de melaza recargado,
criatura de alas cortas,
gacela coja,
la misma orilla del abismo,
pendiente siempre
nunca insegura,
El día que se nubla
una sutil amenaza de lluvia
pero que no cae,
que no cuela,
que no corre, que no vuela,
que se desespera.
Por no lograr lo acordado,
lo prometido,
por ignorar aquel abismo,
el amago de salto,
el incontable llanto,
tras la madera escondido,
el grito de un niño,
bien guardado dentro,
arrebujado en un suspiro.
llamado sueño,
pero sueño dormido,
que se estanca por el abrigo,
que no viaja por el camino,
que se desprende de las ilusiones,
mientras engaña al corazón con canciones.
Con poemas, con odas, letanías.
mentiras, mentiras y más mentiras.

En caída libre

No te aferres a mí,
no te aferres.
ya no hay brazo que me salve,
no hay mano que me atrape,
en esta caída eterna
a la que voluntario me he condenado,
a la que voluntario me he lanzado,
Déjame que caiga solo,
aunque seas tú quien lo ha causado.
Aférrate a la orilla,
a mis mentiras,
a las verdades omitidas
y no dejes que te arrastre.
no a ese infierno acechante,
que me espera en lo profundo.
al otro lado del rielar de tu sombra,
al fondo de tu abismo,
al vacío que deja tu ausencia.
a esa tentadora sonrisa,
que sólo en mis sueños toma consistencia.
No te aferres y déjame perderme,
morir en mis sueños,
y, finalmente, deshacerme de la carne.

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Luna llena

Eres como la Luna llena,
Atraviesas el cielo cual radiante esfera,
henchida, dorada, bella, hermosa, de dicha llena.
Alumbrando con tu suave toque cada vida a la que llegas.
Eres una bendita luz enmarcada en la oscuridad del destino,
eres el rielar que, tentador, reluce y brilla al fondo del abismo,
Diana celestial a la que, como dardo perdido, me siento atraído,
destino elegido de mis anhelos y mis más profundos caprichos.
¿Cómo no querer dejar todo de lado y volar por siempre a tu lado?
¿cómo no anhelar caer en tus océanos y ahogarse en tus mares?
trazar con mis propios dedos la suave geografía de tus valles.
¿Cómo no caer perdido en tus inconmensurables encantos?
¿cómo contenerse de no correr tras tu sombra aullando?
Faro de los sueños al que dirigimos nuestros deseos,
tu sola presencia vence al profundo miedo.
Bendita, bella y luminosa doncella
eres como la Luna llena.

Estupido

Por no mantener la lengua atada,
por no atarte los dedos,
por no evitar decir aquello,
cuando aparece la persona buscada.

Por abandonarse a los impulsos,
por perder la cabeza,
Por ver cuando empieza
y no evitarle los disgustos.

Pero ¿cómo evitar ser uno mismo?
¿cómo evitar que el corazón caiga nuevamente
cuando pende al borde del abismo?

Porque podremos quizás controlar la mente,
pero jamás podremos engañar al alma
de un corazón cautivo y demente.

Sólo un toque

Sólo un toque,
sólo hace falta uno,
para despeñarme,
un pequeño toque para empujarme,
y caer en tu abismo.
¿Será que estoy inestable?
¿o será por la fuerza de tu presencia?
Sólo un toque de tu esencia,
para lanzarme colina abajo,
para rodar hasta lo que sea.
la muerte o quizás tus brazos.
ojala tus brazos.
Sólo un toque,
para una caída libre al suelo,
sin miedos,
sin frenos.
sólo un guiño de tus ojos,
sólo el amago de un beso,
sólo un toque de tus dedos,
para saltar a gusto al infierno.

Dame la mano

Dame la mano,
jálame hacía abajo.
Sal de tu abismo y mátame.
Destroza mi cuerpo,
mi mente,
mi vida.
Llévame lejos y hazme de nuevo.
Carne de mi carne,
verso de mi verso.
Exprímeme de pasado
y lléname de sueños.
Hasta que me hinche de nuevo.
Y no sea la sombra de lo que era.
Dame la mano
y acaba esta espera.

Preguntas

Y a veces se pregunta,
¿cómo estará ese corazón mio?
Pero no se mira el pecho por que sabe
que está en lejanía.

Y a veces se pregunta,
¿volveremos a encontrarnos?
mientras se apoya en el balcón,
a la orilla de un abismo enrejado.

Y a veces se pregunta
¿Y que será de ti amor mio?
mientras se sienta a la orilla.
¿Y que será de mi vida?

y a veces se pregunta
¿Y si en vez de hacer preguntas,
doy un paso hacía el frente,
me desembarazo del pasado,
y te busco vida mía?

Y abre la reja del abismo,
y da un paso al frente.
pero una mano le retiene,
menuda, en la palma un juguete.

Y a veces no se pregunta,
se traga el nudo y duele,
mira una vez más al vacío,
cierra la verja y vuelve.