Río

 

                          Y mientras,
corre el tiempo como el Nilo,
te mantendré aquí dentro, durmiente,
como la roca bajo la corriente,
de la vista de todos, escondida,
adivinada sólo por la herida
que hiende mi  cauce,
torbellinos en la superficie de mi vida,
visible sólo por las señales
que provoca tu mera existencia.
Hundiré así tu presencia,
muy adentro de mi mente.
lo más lejos del roer del tiempo,
bien al fondo de mi torrente,
tesoro del baúl de mis recuerdos.

Donde la Luna ya no brilla

Donde la luna ya no brilla.
De la luz imperecedera
duermen las semillas
debajo de la tierra.

Yace la esperanza maniatada
en capullos de papel mache y madera,
larvas de una vida pasada,
larvas de otra era.

¿Volverán a elevarse las Actias Luna,
En las noches sin estrellas?
¿Ahora que la Luna ya no brilla,
volverán a brillar ellas?

Duermen los capullos bajo tierra,
cubiertos de rutina y olvido.
Ocultos de la ruina y de la guerra,
Sólo confiando en el Destino.

Dice la profecía de la espera,
de aquellos que el rostro esconden.
“Volverá a remecerse la Tierra,
cuando atraviese el cielo su nombre”.

“Se derrumbarán los montes,
se separará el suelo,
brotarán d aquellos que se esconden
sus manos estirándose al cielo”.

Cuando se cumpla la profecía,
todo comenzará de nuevo,
Sed, mientras, albores del nuevo día,
encerradas dentro de vuestros huevos.

Sed, mientras, la esperanza escondida
detrás de la máscara del secreto,
Donde la Luna ya no brilla,
donde duermen hasta los sueños.

Hoy

Hoy daré vuelta la hoja
hoy daré un pasó al frente,
hoy olvidaré lo que tú me provocas,
hoy borraré tu presencia ausente.

hoy olvidaré hacerme daño
con el amargo filo de tu recuerdo.
Hoy le daré la espalda a tus labios,
hoy le daré la espalda a tu cuerpo.

Y huiré fuerte,
lo más que el cuerpo me permita,
como si me persiguiera la muerte
como si persiguiese a la vida.

no me vaya a alcanzar el tiempo,
no me vaya a alcanzar la pena,
no me vaya a alcanzar el cuento,
que dejó inconcluso la espera.

Hoy, correré lejos
mañana…
mañana escribiré esto de nuevo.

 

 

 

Al fantasma de nuestro cuerpo

Tú, cuerpo nuestro.
que vas por la vida como meteorito,
de A a B y del fin al principio:
¿Por qué no detienes tu andar un poco
¿Por qué no nos escuchas?
Acá adentro todos estamos locos.
A veces, cuando relajas en la ducha
tu faceta casi nos toca,
¿Por qué no nos escuchas?
Sé que crees que tu mente esta loca,
¿pero nos hace eso ser menos reales?
hubo un tiempo que nos dejabas tu boca,
hubo un tiempo que nos dejabas tus manos,
hubo un tiempo que nos dejabas tu cuerpo,.
¿Te acuerdas de aquel verano?
¿Aquel donde nos dejaste la vida entera?
debo confesarte que nos la llevamos entonces,
por eso ahora solo eres cuerpo en pena.
Tu vida, tu alma, tu esencia,
Aquí están y aquí se esconden,
abrumadas con lo que has hecho con su legado.
¡¿Por qué no nos escuchas?!
¡Estamos gritando acá abajo!
Ven con nosotros,
ven acá adentro
Apurate…
Ya casi no queda tiempo.

Todo lo que queda

Lo que queda de nosotros,
de lo nuestro,
lo llevo aquí clavado al pecho,
en un clip enredado
apenas una nota pegada
¿Puedes creer que sigue enganchado?
¿puedes creer que aún esta allí ligada?
A pesar de los terremotos,
a pesar de las tormentas,
a pesar de los tornados.
Sigue ahí clavada,
como si su vida dependiera de eso.
Y tal vez así sea,
o lo contrario quizás,
y sea mi vida la que depende
de ese trozo de memoria fugaz.
Quizás  no es él el que se aferra,
con dientes y garras a mi corazón
sino yo el que no lo dejo marchar.
¿será el miedo a que pueda volar?
¿a que no pueda volverlo a encontrar?
No lo sé.
Así que mantendré la mano encima,
de lo queda de los dos.
No se vaya marchar,
no se vaya a caer.
sea a quien sea le cause el dolor.

Cartografía

Calles retorcidas,
sinuosas avenidas,
callejones delicados,
o carreteras marcadas a fuego.

Para cada quien se dibuja
un mapa tan distinto,
aunque su nombre sea el mismo
para tu vida o la mía.

El dolor y la desesperanza
son su dibujantes más notables.
¿Te haces ya una idea?
Sí, has estado ahí antes.

¿Que ciudad es aquella
con ese mapa sobre piel escrita?
¿cual es el nombre de esa urbe
de pardas y rojizas vias?

 

La última luz.

De todas, quizás la más pequeña.
se deslizó por pasadizos ocultando su estela.
cerrando ojos y oídos a influencias externas
había evitado los efectos de la guerra.
No huiría ¿cómo hacerlo?
¿no era este acaso también su mundo?
allá fuera sólo la querían muerta.
Bajó flotando las escaleras,
suave, como un velero a vela.

A su alrededor los dientes tronaban,
al  lado de las paredes de tierra.
¿Cuánto más debería bajar, para estar segura?
¿Cuánto más huir, por su existencia?
¿Cuánto tiempo esperar para evitar la muerte?
¿Cuánto más le quedaba de suerte?

Aprovechando su tamaño,
atravesó minúsculas grietas,
paso a paso, cada vez más adentro,
cada vez más cerca del centro
hasta encontrar un refugio,
un viejo y abandonado capullo
de seda envejecida de amarillo,
bajo el cual no se viera su brillo.

Y ahí se quedo oculta,
ahí se quedo dormida,
quizás para siempre,
quizás hasta otra vida,
dónde los lobos no la busquen,
dónde la Luna nuevamente exista.