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A la Sombra de la Luna

¿Pensaras en mi?

Tantas preguntas
y tan pocas respuestas.
¿Pensaras en mi?
En tu trono de marfil,
¿Pensaras en mi?
Cuando me eclipso,
cuando desaparezco,
mientras envejezco,
cuando no hay ninguna letra,
cuando ya no quedan versos,
¿Pensaras en mi?
¿me extrañaran tus ojos?
¿me anhelará tu cuerpo?
ocupare algún lugar aun
en el panteón de tus deseos.
¿Cómo saber
lo qué yace en tu mente
cuando me ausento?
¿Cómo saber
si es el mismo sufrimiento
que yo siento?
Sólo queda imaginarlo
mientras te veo pasar volando
en tu trono de marfil,
en tu caro plateado.
Tantas preguntas
y tan pocas respuestas.

Luna llena

Eres como la Luna llena,
Atraviesas el cielo cual radiante esfera,
henchida, dorada, bella, hermosa, de dicha llena.
Alumbrando con tu suave toque cada vida a la que llegas.
Eres una bendita luz enmarcada en la oscuridad del destino,
eres el rielar que, tentador, reluce y brilla al fondo del abismo,
Diana celestial a la que, como dardo perdido, me siento atraído,
destino elegido de mis anhelos y mis más profundos caprichos.
¿Cómo no querer dejar todo de lado y volar por siempre a tu lado?
¿cómo no anhelar caer en tus océanos y ahogarse en tus mares?
trazar con mis propios dedos la suave geografía de tus valles.
¿Cómo no caer perdido en tus inconmensurables encantos?
¿cómo contenerse de no correr tras tu sombra aullando?
Faro de los sueños al que dirigimos nuestros deseos,
tu sola presencia vence al profundo miedo.
Bendita, bella y luminosa doncella
eres como la Luna llena

Luna creciente

Te levantas creciente,
sonriendo, enseñando los dientes.
abandonando la cama                  sonriendo
mientras las sabanas                             radiante
resbalan por tus curvas                               gibosas.
No sonríes: Eres Sonrisas,                              y risas
Bella y luminosa Midas,                                                 *
vidas ajenas iluminando                                                 *
borrando amarga pena                                    tan sólo
deshaciendo quebrantos                            un toque,
apenas un suave roce                        tus dedos,
apenas uno ligero                    tus manos
sales dichosa, la sonrisa enfrente.
al alba eres creciente.

Continuara…

-“Aunque no me haya gustado el final del libro,
Por ti volvería a leerlo de nuevo.”-

Ella, la silenciosa.

La silenciosa,
la octava de la lista,
la que nunca dice nada,
la inspirada.

Sólo un roce de tu boca,
sólo tu compañía,
basta para cambiar, querida mía,
el sonido de lo que tocas.

¿Quién sera el afortunado,
que bendiga con tu nombre su lengua?
¿Quien de los que no te escuchan,
podrá encontrar tan fácil respuesta?

Hueles a ella

Hueles a ella,
a azahares y a Luna,
a chocolate y doncella.

Hueles a ella,
a dulce prohibido,
a canto de estrellas.

Hueles a ella,
a pasado y futuro,
a historia incompleta.

Hueles a ella,
a Atenea sin su lanza,
a Diana sin sus flechas.

Hueles a ella,
Oh nostalgia, si supieras,
lo mucho que hueles a ella.

Volver a verte

Volver a verte,
Es respirar hondo,
tras años de no haber podido.
Bañarse en tu reflejo,
en tu rielar de plata,
y dejarse imbuir de tu esencia.
Abrazar aquel espejo,
bendecido por tu inversa,
añorar tu presencia,
acariciando tus fotografías,
dibujar linea sobre linea,
beso sobre verso,
Y en tu sombra hacerse un hueco,
donde yacer eterno.
Volver a verte,
en tu reflejo o en tu sombra,
en tu rielar o en tu imagen,
es como volver a estar vivo…
por un instante.

Viaje a Atlantis

Una Atlantis en blanco y negro,
lejana y muy deseada.
Viaja el ave de madera,
recta y certera.
Y, con habilidad y suerte,
aterriza en su centro.
No os crucéis en su camino,
o lo lamentaréis de seguro.

El precio

Suben manos demoníacas,
garras angulosas y bizarras,
largos dedos macilentos y engarfiados,
una palma que se abre y se cierra,
trastabillando en el aire,
buscando aferrarme el alma.
buscando llevarme adentro,
Dónde los sin rostros pululan.
Extremidades innombrables
atravesando el suelo,
buscando mi carne,
desgarrando mi cuerpo.
Uñas, garras, dientes,
colmillos, lanzas, tridentes.
Ensartando mi esencia,
arrastrándome a las profundidades.
¿Es este el precio por las verdades?
¿Es este el precio por decir te quiero?
Si es así pues que me lleven,
Con una sonrisa, yo me entrego.

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