Hambre

Por las grietas que dejó el triunfo,
cabalgó el jinete del hambre,
siguiendo el mismo rumbo,
olisqueando su corcel la sangre.

Por aquellas bocas de tierra,
devoró todo a su alcance,
devoró bestias, mansas y fieras,
devoró almas en menos de un instante.

Se bebió los ríos, los mares y los lagos,
se comió los bosques y los montes,
no quedo nada de pie hasta el horizonte,
nada, salvo un desierto aciago.

Sólo pequeñas luces
de esperanza escondidas,
su última tentación,
su última comida.

 

Triunfo.

Sus cascos retumbaron alrededor de la tierra,
y su voz sonó como un canto de guerra,
el sudor brilló sobre su piel mostaza
reverberando sobre el metal de su coraza.

Cabalgó hacía el reino de la melancolía,
haciendo temblar el suelo su paso,
haciendo retroceder la luz del día,
cubriendo todo con un manto de llanto.

Con una espada dorada a la diestra
y un escudo manchado a la siniestra,
galopa el triunfante el jinete
mientras con su carrera arremete .

Arremete contra la esperanza
y contra lo establecido.
Borra lo que ya existía,
en favor del olvido.

Las cinco trompetas.

Cuando sonó la primera trompeta,
nos tembló la tierra.
apenas nos pudieron las piernas,
rodó nuestra seguridad por el suelo.

Y toso eso que parecía tan seguro,
o se estrelló o se rompió en pedazos,
volaron platos, volaron cazos,
el mundo se quedó sin muros.

Cuando sonó la segunda trompeta,
El mundo se bebió sus llantos,
desaparecieron ríos, desaparecieron lagos,
no quedo agua alguna a la vista.

Se abrió una grieta
en los jarros de la templanza,
se escurrió la confianza.
y ya no se veía las estrellas.

Cuando sonó la tercera trompeta,
se instauró la oscuridad y el silencio,
Nada quedo de lo antiguo,
nada que prometiera lo nuevo.

de la mano reptó la negrura
con la mutes de la noche eterna,
el nuevo rey, la nueva reina,
de un mundo caído en la ruina.

Cuando sonó la cuarta trompeta
se levantaron los huesos,
aquellos esqueléticos miedos
que había enterrado tu sonrisa.

Un séquito creado de complejos,
de inseguridades y emociones arruinadas,
buscando a tientas, cualquier luz extraviada,
para disolverla en el olvido.

Cuando no sonó la última trompeta,
nadie quedaba que no la escuchase.
El mundo cerró sus ojos.
y él volteó. distante.

Armaggedon.

Corren las almas sin cuerpo,
a buscar refugio en su mundo agonizante.
huyen ahora demonios, faunos, atlantes,
porque finalmente ha llegado el tiempo.

Desde el cielo sin astros cae el desastre,
grandes y frías gotas de rabia salada,
convirtiendo de un toque lo creado en nada,
arrasando con todo en un instante.

¿Qué será del mundo sin Luna cuando todo muera?
Sobrevivirá y se reconstruirá nuevamente
o surgirá tras sus cenizas una nueva tierra.

¿Volverán a alzarse los castillos y los puentes?
¿Nacerán nuevas presas? ¿nacerán nuevas fieras?
¿O se perderá en el olvido, en el olvido para siempre?

 

El Alud de tu boca.

Caos, desorden,
alud de fuerza en orden.
ideas que brotan,
tan calientes que queman,
consumiendo todo lo que encuentran,
sin conciencia que las detenga.

Nacidas del más puro odio,
de la rabia contenida.
y brotan del crater de tu cara.
Palabras insolentes,
con las lineas de sus letras pulidas,
afiladas,
listas para crear heridas,
para formar yagas eternas.
heridas que menos sanan,
si quien las esgrime está más cerca.

Ideas que se ensañan
sin importar si es que te ama.
Ideas que arrasan,
atravesando el cuero
y se entierran adentro.
ardientes opiniones,
que duran eones
y destruyen el mundo,
un mundo hecho por ellas,
un mundo hecho para ellas.

 

Ruinas

 

De luz un punto,
una estrella, una mota.
Una hoja que al viento flota.
¿Queda algo más en este mundo?
¿En este sueño en bancarrota?
¿Algo aparte del tiempo inmundo,
que mata todo lo que toca?

Alrededor de la luz la sombra,
el manto del olvido hambriento,
¿Dónde quedó el reino opulento?
¿qué pasó con toda su obra?
los muros nacidos del tormento,
Los lagos brotados del lamento,

Las ruinas de un mundo entero,
¿podrá alzarse la vida en ellos un día?
¿volverá a crecer en el la melancolía?
¿o es verdad que ya esta todo muerto?
¿podrá aquella estrella perdida,
revivir el sentimiento dormido?

Duerme mundo mientras,
abrazado en tu propia sombra.
Duerme, como un niño pequeño.
hasta que llegué de nuevo el día.

Te extraño

Se siente raro cada minuto,
cada pedazo de tiempo,
cada instante,
cada momento,
esos que a tu lado no paso.
¿sabrás acaso cuánto me haces falta?
¿sabrás acaso cuánto te extraño?
cuánto me carcome cada día tu ausencia.
cuánto pierde mi vida cada segundo,
con el abrasivo toque de tu recuerdo.
Y como arde,
cada silencio que por ti no es llenado,
cada llamado,
que en su vuelo no te alcanza.
cada lanza,
que en tu pecho no hace diana.
cada pausa en el tiempo,
cada noche,
cada mañana.
cada estrecho hueco,
por el que la vida se escapa,
Qué no daría por verte de nuevo,
volver a escuchar el latido de tu cuerpo.
algo, cualquier cosa,
algo que no sea el segundero
que se esfuerza en rellenar cruelmente
otro instante en que no te veo.