Disfrazada

Dice el cuerpo mentiras,
tratando que suenen ciertas.
mientras, al contrario, el alma,
trata que suenen falsas
las verdades que entrega.

Porque lo que hace el alma,
que no lo sepa el cuerpo.
mientras no se pueda,
que sólo entre tú y el alma
se guarde este anhelo.

Y es que la verdad es una daga,
afilada en el veneno,
rompedora de realidades,
de ciudades,
de mundos enteros.

A escondidas se desnuda la mente,
con máscaras se desenmascaran las palabras,
Y así descansa el alma,
Y la verdad puede fluir finalmente,
disfrazada de mentiras.

Libertad

Que engañosa es esta libertad,
Con sabor a hiel.
¿Dónde esta la miel?
¿Dónde la recompensa por la verdad?
¿Donde esas sonrisas que prometían habrían al final?

Que irónica es la vida,
que te premia por mentir.
por engañar, por esconder.
Aunque sea por proteger,
es mentir igual.

Pero una sonrisa es suficiente
para olvidar el pesar,
vale la pena ponerse la máscara
y volver a disimular,
sólo por ellos, es seguro
y por ella quizás.

Tomar aire y aguantar el grito,
tratar nuevamente de no dañar,
esconder la verdad en el alma,
rezando que no vaya a estallar,
no una vez más.

hasta que no aguantas más
y sueltas todo en un gran suspiro,
que se parece más tornado
y arrasa con todo: presente y pasado,
dejando solo una cosa en pie:
Esa mal llamada libertad.

La verdad os hará libres

La verdad os hará libres,
dijo un sabio alguna vez,
¿Por que no habrá dicho también,
Que libre no implica feliz?
La verdad os hará libres,
Cuanta razón pudo tener,
pero olvido los dolores,
que aquello pudiera traer.
¿Cuantos corazones se han roto,
bajo la insignia de aquel fatal emblema?
¡La verdad os hará libres!
¡No, no, no, espera!
Porque a veces es mejor callar,
y dejar que adentro muero.
No mentir,
disimular,
omitir hasta que la verdad se muera.
Y no le haga más daño a nadie,
salvo al alma negra,
que se enmohece por la rabia,
de no sacar la verdad fuera.
La verdad os hará libre,
y se llevará con ella a los que pueda.