Como si fueras Otoño

Bailó tu falda en el aire,
cayo tu blusa al suelo,
tus medias y tus encajes,
dibujaron ondas en su vuelo.

Y te plantaste ahí delante,
tan efímera como un sueño.
tan eterna como el tiempo,
tan imponente como un gigante.

Como cuando llega el otoño,
empezaron a caer tus hojas.
Separada la piel de tu carne,
se deshizo, como nieve roja.

Voló tu pelo al viento,
enhebrándose en la brisa,
y como un diente de león herido,
se fue, enredado de tu risa.

Se fundieron tus ojos,
se deshicieron tus huesos,
cayó el polvo y el agua al suelo,
calló tu ruido y reinó el silencio.

Y aún así, siendo nada.
sigues imponiéndote ahí parada.
Imperiosa, Dominante.
Digna de tu estirpe Atlante.

Podrás ser sólo un eco,
podrás ser la sombra de un recuerdo.
Mas las marcas que dejaste en mi cuerpo,
no las borrará ni siquiera el tiempo.

En el vacío.

Negro sobre negro,
el abismo al descubierto,
estallido de estrellas,
desperdigados sus restos.

Donde la luz no llega,
donde no brilla la esperanza,
donde el emblema del desamparo,
flamea en la punta de una lanza.

Trinan las aves en el nido vacio,
trinos sin fuerza.
Trinos sin ruido.

En el vacío,
en el frío eterno
de aquello que una vez fue
y de lo que nunca ha sido.

Donde la única salvación,
ya se ha perdido
y donde la última isla,
vaga en el olvido.

Donde nada queda,
donde la sombra ya no toca,
donde todo lo que era,
se empolva.

Negro sobre negro,
se funde el sonido,
la última nota.