Radnased

Y volvió a pisar las falsas calles,
a reflejarse en ojos desconocidos.
La máscara bien puesta,
los sentimientos escondidos.
Los pies bien cubiertos con el manto,
torcidos, dándoles la espalda al camino.

¿Cómo avanzar por el camino,
cuando el lastre es uno mismo?

Y deambuló por las antiguas calles,
sin rumbo ni destino.
¿Para que preocuparse siquiera?
Cuando la idea se ha hecho carne,
cuando se ha vuelto uno mismo,
No hay manera de evitar su sino.

¿Cómo desprenderse del pasado,
cuando alimenta nuestro egoísmo?

y siguió recorriendo su pasado,
a sabiendas que cada paso que daba
lo llevaba más cerca del abismo.
Como una polilla a la llama,
indefenso ante su poderío,
indefenso a su propio masoquismo.

¿Cómo salvar al alma oscura
que gusta de castigarse a si mismo?

Su sombra languidece y se hunde,
el manto vuela bravío.
Se abren las costras nuevamente
por los cristales que adornan el camino.
La mirada se vuelve al escuchar el aullido.
La noche se disuelve,  el rey se ha ido.

El rey exiliado

Cada vez que se alinea,
la Luna con el cielo estrellado,
coge el Rey exiliado,
su máscara nívea,
su manto estropeado,
y regresa a sus tierras natales
en busca de lo dejado.

Vaga por vías conocidas
degustando el pasado,
buscando aquello que ha dejado
atrás en el olvido.
No es sencillo,
pues a veces ni siquiera recuerda,
Que busca con tanto anhelo
entre almas y entre piedras.

Hasta que el tiempo se acabe
y los aullidos lo obliguen
a volver al reino salvaje
a yacer, semidormido.
Escondido,
hasta que la convergencia
dure para siempre,
y pueda vestir la mascara y su manto
eternamente.

La sala dorada

Recorren sus ojos oscuros,
la sala dorada.
Su tesoro, esparcido,
recuerdo de eras ganadas.

Mas no es en las joyas,
en la que se recrea su mirada.
sino en aquel reflejo plateado,
que se cuela por la ventana.

 

Y poco le importan ya
las monedas y las joyas nacaradas,
los anillos y diademas
de perlas engarzadas-.

Y los collares de rubies,
y las cadenas de plata bruñida,
el oro por montones,
y los diamantes brillantes de vida.

¿De que le sirven todas las riquezas?
¿las montañas de oro acumulados durante su vida?
Cuando lo que realmente ama,
vuela lejos, imposible, perdida.

Él no ignora, no,
el valor de su legado.
es sólo que es imposible reconocerlo,
cuando ella brilla a su lado.

y se marcha el rey de Yph
de la sala dorada,
se cierran las puertas negras,
dejando dentro el oro y la esperanza.