Tú a la vera del camino

Hoy me acordé de ti
No estaba en mis planes hacerlo,
Yo sólo iba, como siempre,
evadiendo tu recuerdo.

Silbando quizás,
compitiendo contra el viento,
siguiendo el camino que el tiempo,
arrancó de nuestra historia.

Agazapada a la vera, tu memoria
Ahí, a un costado del camino.
Me miraba, con tus ojos,
esos ojos dulces y dormidos.

Fue como un jalón del tiempo,
directo hasta el principio.
Un tirón, de esos violentos,
de esos que te empujan al piso.

La melancolía vuelta cuerpo,
formada de letras y de sonidos.
¿De donde salisteis pequeños demonios?
¿Quién os trajo de vuestro retiro?

Y me quedé helado,
de pies a cabeza el cuerpo dormido.
mientras mi corazón se encogía
a la vez que daba un brinco.

Me asaltaron las palabras,
las notas musicales, lo mismo,
me ataron con gruesas cadenas,
forjadas de metáforas y aforismos.

Y con saña me alejaron
de nuevo de mi destino,
De vuelta al reino de tu sombra,
de vuelta al borde de tu abismo.

Se abrieron las antiguas llagas,
sangraron otra vez las viejas heridas.
Iba dejando un rastro con mi vida,
de regreso a tu morada.

Así que cerré los ojos
y disfruté de la inconsciencia,
mientras mi cuerpo en caía libre,
caía de nuevo a tu tierra.

ya mañana empezaría de nuevo,
el camino de mi vida.
Mañana, un nuevo intento,
mañana sería otro día.

 

Tu Eco.

Aun reverbera,
el eco de tu voz,
la música de tu risa,
en mi cabeza.

El corazón se vuelve estrecho,
ante la insinuación,
ante la mera posibilidad,
de tu recuerdo.

Vibra la mente
y se recoje el cuello, inquieto.
Aun reverbera
en mi mente tu eco.

El eco de tu voz,
el eco de tu mirada,
el eco de tus manos,
el eco de tu cuerpo.

Y sé,
aunque no concuerdo,
Que aun bebiendo el Leteo entero,
Siempre quedaría aquello.

Tu Eco.