El precio

Suben manos demoníacas,
garras angulosas y bizarras,
largos dedos macilentos y engarfiados,
una palma que se abre y se cierra,
trastabillando en el aire,
buscando aferrarme el alma.
buscando llevarme adentro,
Dónde los sin rostros pululan.
Extremidades innombrables
atravesando el suelo,
buscando mi carne,
desgarrando mi cuerpo.
Uñas, garras, dientes,
colmillos, lanzas, tridentes.
Ensartando mi esencia,
arrastrándome a las profundidades.
¿Es este el precio por las verdades?
¿Es este el precio por decir te quiero?
Si es así pues que me lleven,
Con una sonrisa, yo me entrego.