El perro enamorado.

Aúlla el perro enamorado,
de la luna se ha prendado.
Aúlla el perro, aúlla,
pensando que no todo está perdido.

Piensa ya ido,
que la distancia es salvable.
Que si salta muy, muy alto,
hasta puede que le alcance.

En el cielo, la luna coqueta.
sonríe inalcanzable.
y , con picardía, un ojo le cierra.

El perro al fin ya no aguanta,
salta altísimo hasta su meta,
pero al caer se hiere una pata.

Desde el suelo mira, apenado,
la Luna que su sonrisa entrecierra,
suspira y se soba, se lo ha ganado,
por no apreciar bien la tierra.

 

Imagen obtenida del sitio de Cristina Borobia.

El perro de la Luna

Cómo si fuera un sueño baila,
el perro en la Luna salta,
libre de sus ataduras y de sus cadenas.

Aúlla a gusto, sin tapujo,
sin importarle, al fin,
quien escuche.

Último suspiro de un sueño,
da tres vueltas sobre si mismo
y se tiende en el suelo.

El perro en la Luna ya no existe,
rictus mortis que  sonríe.
¿pueden seguir soñando los muertos?

De Lobos y de Perros

Ama el perro infatigable,
entre lobos adoptado,
a la Luna tan lejana,
a la que temen sus compadres.

Aúllan ellos, con respeto,
quizás un poco con temor,
Aúlla él con pasión,
con dulce y secreto anhelo.

La ha visto pocas veces,
De su luz se ha embrujado.
Ellos, la han visto desde siempre,
ya saben lo que viene con su encanto.

La esclavitud,
quizás para siempre.
La perdida,
del control de sus dientes.

Ama el perro,
teme el lobo,
sonríe la Luna
ajena a todo.

Cuello arriba.

Heme aquí de rodillas,
con la frente pegada al piso,
Con la cola entre las piernas,
reprimiendo un gemido.

Perdóname, por favor te pido.
por favor olvida mis ladridos,
disculpa aquellos aullidos,
que lance sin haberlos sentido.

No soltaré un solo suspiro,
haced lo que quieras conmigo.
Mantendré mis garras guardadas,
mantendré los dientes escondidos.

Solo no me dejes aquí perdido,
en este sitio baldío.
Estas no son sombras amigas,
son demonios esperando un olvido.

Quédate aquí conmigo,
no me prives de tu brillo,
enciérrame, átame,  castígame,
déjame quedarme contigo.

Con el cuello arriba, te lo ruego,
a ti estoy sometido:
has lo quieras te lo pido.
Pero no abandones a un corazón canino.