La marca

Por ti,
adopté la marca,
por ti,
la incluí en mi vida.
esa vida, que antes de conocerte,
era una historia ya escrita,
hecha a medida,
un relato sin correcciones,
hasta que llegaste tú,
tú y tus pasiones.
Y mis paginas,
sin un sólo manchón de tinta,
se llenaron de anotaciones,
notas al pie y subrayados,
y, sobretodo,
tantas interrogaciones.
Y mis versos,
ordenados antes,
se dispararon dispersos
rindiéndole culto al Kaos,
un culto a la Luna,
a su hado,
a su multitud de facetas
y a su presencia
a veces oculta,
pero siempre ahí al lado.
Fue por ti,
Que adopte la marca
Aquella Luna misteriosa
que cierra todas mis preguntas.

 

El tiempo y las palabras.

Y aquí estamos,
escribiendo en la nada,
lineas efímeras dibujadas en el aire,
letras que algún día morirán en el olvido.
Una breve marca en el tiempo,
en la vida de alguien, un instante.
Donde el tiempo, algún día funesto,
con su garra se llevará el contexto,
la esencia, la fuerza, el alma.
Hasta que ya no seamos ni un recuerdo,
Ni una mella, ni siquiera una llaga.
Donde todo, todo, lo borra el tiempo,
condenadas están las palabras.

Me da miedo perderte

Me da miedo perderte,
detrás de una esquina del tiempo,
detrás de un fuerte lamento,
y no volver más a verte.

Me da miedo, no miento,
que te confundas con la gente,
que por mucho que lo intente,
termines siendo sólo un recuerdo.

Por eso rompo mi corazón en pedazos,
y día tras día, noche tras noche,
con los bordes cortó en mi piel trazos.

Trazos que dibujen tu nombre,
trazos enemigos de ese olvido odiado,
trazos que forman contra el tiempo un reproche.