El perro enamorado.

Aúlla el perro enamorado,
de la luna se ha prendado.
Aúlla el perro, aúlla,
pensando que no todo está perdido.

Piensa ya ido,
que la distancia es salvable.
Que si salta muy, muy alto,
hasta puede que le alcance.

En el cielo, la luna coqueta.
sonríe inalcanzable.
y , con picardía, un ojo le cierra.

El perro al fin ya no aguanta,
salta altísimo hasta su meta,
pero al caer se hiere una pata.

Desde el suelo mira, apenado,
la Luna que su sonrisa entrecierra,
suspira y se soba, se lo ha ganado,
por no apreciar bien la tierra.

 

Imagen obtenida del sitio de Cristina Borobia.