Porneia

Baila el demonio en su orilla,
en sus ojos la luz brilla,
pero es una luz ansiosa,
llena de deseo
por los placeres del mundo
que se escapan de sus dedos.

Baila desnudo y lujurioso,
orgulloso y andrógino monstruo.
moviendo sus pechos, su falo erecto,
No solo en su sitio, siempre inquieto,
cambiando y paseando de puesto en puesto.

A su sombra fue creado,
para olvidar los dolores,
para esconder las pasiones
que el recuerdo trae consigo.
Placer y pasión cruda ¿Que importa?
Dejad que la carne olvide al alma.

Baila el demonio en su orilla
rozándose y retorciéndose
como la vulgar serpiente
que se eleva entre sus piernas.
siempre a la espera,
de que su falta sea para siempre,
para que el cuerpo satisfaga
sus más sórdidos deseos,
para ahogar en sudor la pena
que provoca su ausencia.

¿Volverá su luz a apaciguarle?
¿Se los llevará con ella?
¿O es que han venido para quedarse
para dominar al alma muerta?