La marca

Por ti,
adopté la marca,
por ti,
la incluí en mi vida.
esa vida, que antes de conocerte,
era una historia ya escrita,
hecha a medida,
un relato sin correcciones,
hasta que llegaste tú,
tú y tus pasiones.
Y mis paginas,
sin un sólo manchón de tinta,
se llenaron de anotaciones,
notas al pie y subrayados,
y, sobretodo,
tantas interrogaciones.
Y mis versos,
ordenados antes,
se dispararon dispersos
rindiéndole culto al Kaos,
un culto a la Luna,
a su hado,
a su multitud de facetas
y a su presencia
a veces oculta,
pero siempre ahí al lado.
Fue por ti,
Que adopte la marca
Aquella Luna misteriosa
que cierra todas mis preguntas.

 

Cuando mueren las letras

¿Qué hacen las letras,
cuando han perdido su meta?
¿Dónde se van las ideas?
¿Dónde los pensamientos?
¿Donde van cuando ya no existe el cuento?
¿Donde cuando “El fin” ya se ha escrito?
¿Existe para los sueños rotos, un paraíso?
¿Un Edén, un Val-halla, un Nirvana?
Un… ¿mañana?

Máscara de letras.

Loadas sean las letras,
aquellas que esconden nuestra cara,
las que borrando nuestro nombre,
nos dejan soltar verdades,
que de otro modo romperían ciudades,
mundos,
existencias.
Miles de vidas caídas bajo el peso de la verdad funesta.
Loadas sean las letras,
por dejar sacar al aire,
aquello que se acumula con la intención de matarte.
Cuando no puedes, no tienes o no quieres,
contar con la familia,
o con un hombro amigo,
o con el profesional que a cambio de algo nos auxilia,
loadas sean las letras, nuestro textual salvavidas.