El Alud de tu boca.

Caos, desorden,
alud de fuerza en orden.
ideas que brotan,
tan calientes que queman,
consumiendo todo lo que encuentran,
sin conciencia que las detenga.

Nacidas del más puro odio,
de la rabia contenida.
y brotan del crater de tu cara.
Palabras insolentes,
con las lineas de sus letras pulidas,
afiladas,
listas para crear heridas,
para formar yagas eternas.
heridas que menos sanan,
si quien las esgrime está más cerca.

Ideas que se ensañan
sin importar si es que te ama.
Ideas que arrasan,
atravesando el cuero
y se entierran adentro.
ardientes opiniones,
que duran eones
y destruyen el mundo,
un mundo hecho por ellas,
un mundo hecho para ellas.

 

orgè

Baila el demonio en su orilla,
en sus ojos la luz no existe,
una ausencia oscura,
ensombrecida por la privación,
de aquella luz que el mundo le negó.

No lleva nada encima,
arrancada cada tela con sus manos,
ni la piel se ha salvado,
el corazón ha expuesto,
hundiéndose las garras en el pecho.

A su ausencia fue creado,
como respuesta a la frustración,
de aquello no conseguido.
Maldice al mundo, todo maldecido,
los dientes apretados y los nudillos enrojecidos.

Baila el demonio en su orilla,
resoplando y mascullando,
convirtiendo el dolor en rabia,
siempre a la espera,
de que su falta sea eterna,
para que alimentar ese odio,
ese sentimiento que le alimenta.

¿Volverá su luz a apaciguarle?
¿Se los llevará con ella?
¿O es que han venido para quedarse
para dominar al alma muerta?