Hojas al viento

 

Golpea el hombre sin rostro
el árbol de los recuerdos,
se vuelven nubes sus hojas
y se dispersan con el viento.

El dolor en cada golpe
se hace manifiesto.
sigue golpeando el hombre
y sigue soplando el viento.

Y aunque desde su colina
no rompe el silencio.
gritan por el las hojas
que se esparcen por el cielo.

cruzando ciudades
cruzando océanos.
delatando a todo el mundo
como se agita su sentimiento.

y golpea nuevamente el hombre
sin saber si allá lejos
alguna mano añorada
ha cogido lo que lleva el viento.

 

Como si fueras Otoño

Bailó tu falda en el aire,
cayo tu blusa al suelo,
tus medias y tus encajes,
dibujaron ondas en su vuelo.

Y te plantaste ahí delante,
tan efímera como un sueño.
tan eterna como el tiempo,
tan imponente como un gigante.

Como cuando llega el otoño,
empezaron a caer tus hojas.
Separada la piel de tu carne,
se deshizo, como nieve roja.

Voló tu pelo al viento,
enhebrándose en la brisa,
y como un diente de león herido,
se fue, enredado de tu risa.

Se fundieron tus ojos,
se deshicieron tus huesos,
cayó el polvo y el agua al suelo,
calló tu ruido y reinó el silencio.

Y aún así, siendo nada.
sigues imponiéndote ahí parada.
Imperiosa, Dominante.
Digna de tu estirpe Atlante.

Podrás ser sólo un eco,
podrás ser la sombra de un recuerdo.
Mas las marcas que dejaste en mi cuerpo,
no las borrará ni siquiera el tiempo.

Hoja de Arce

Una hoja de arce cae,
desde el cielo estrellado.
Del agujero de la Luna
estrella fugaz alienada.
Atraviesa el agujero de mi pecho,
de lado a lado,
y sale manchada,
de rojo bañada.
Y yo que tanto rogaba
por un mensaje desde el cielo
¿será esa la señal que esperaba?
¿o sera otra daga en mi pecho enfundada?
La duda será siempre eterna,
pero nunca olvidad.
Eso es lo bueno de no estar vivo,
Las nuevas heridas ya no hacen nada.