La gata en la sombra

 

Ojos de aguamarina,
rubíes en la sonrisa,
estabas ahí,  en la sombra,
estabas ahí, escondida.

Vigilante,
siempre un paso por delante,
quien hubiera oído lo que antes decías.
quien lo hubiera oído antes que te fueras.

No, corrijo, antes que te dejara ir.
cuando sobre el respaldo de mi silla
te acurrucabas y prometías,
te acurrucabas. tu espalda contra la mía.

Ibas y venías,
adentro y afuera de mi vida,
yo mantenía la entrada abierta,
y mantenía abierta también la salida.

Hasta que un día ya no volviste,
entre las calles del tiempo te fuiste.
Y pensé que ya no te vería,
y pensé que habías desaparecido.

Pero volví a ver brillar tu sonrisa,
tras la ventana, en la cornisa.
Tus ojos de aguamarina,
tus ojos sin rencor en la pupila.

Gracias, por estar ahí a pesar de todo,
a pesar del frío y de la desidia.
porque sigues ahí, en la sombra,
porque sonríes aun escondida.

 

Gracias

Gracias, por estar ahí.
Cuando sólo quería sufrir.
gracias por no sentir lastima,
por decir que todo va a ir bien,
gracias por no huir por pies,
a pesar de que no estoy bien.
gracias por nunca juzgarme,
por no rehuir mi genio,
por no temer al monstruo
que se escondió dentro de mi pecho.
gracias, gracias por estar ahí,
gracias por tu mano en mi hombro
cual si fuera pequeño colibrí.
volando de mi espalda a mi pelo,
mientras canta con consuelo.
Gracias por no negarme la pena,
gracias por no retener mi llanto,
pero gracias por dar esperanza,
gracias por tu templanza,
aún ante nuestras inusuales circunstancias.
Gracias por ser bastión,
cuando el alma tiembla,
gracias por ser un faro
en noches de tormenta.
Gracias mi bien,
gracias por tu presencia.

Gracias

Gracias,
por que ha pesar de las heridas,
aun así te has preocupado.
Por los momentos vividos,
por el pasado.

Gracias,
por cerrar los ojos y no verme con rabia,
por mantener la calma
cuando deberías buscar venganza.

Gracias,
por ser mejor persona,
gracias por estar ahí,
gracias por seguir siendo feliz.

Gracias,
por no convertir nuestros recuerdos en un ancla,
gracias por tu vuelo, gracias por tu brillo.
Gracias desde el alma.

Gracias por, de vez en cuando,
volver a este trono,
por hacerme compañía,
cuando hasta yo me abandono.

Gracias.
por no haber dejado crecer el odio.

Felices Fiestas.

No estoy en estos momentos, Bueno, en estos momentos sí, pero no cuando ustedes lean esto. Pero ese no es el punto. El punto es que he programado esto para desearles a todos ustedes unas felices fiestas.

A todos en general, a todos los que seguís el Blog y a los que ni siquiera habéis alcanzado a leer hasta acá o a los que lo han hecho apenas, a ustedes: Felices Fiestas.

Sigue leyendo «Felices Fiestas.»