Fenrir y su camada.

Yace en su cubil la Loba,
ha parido con dolor,
el hijo de Loki se aleja
de sus intrigas y su pasión.
Es la tierra firme,
es el monstruo apocador.
Quien devorara a la Luna
y devorara el Sol.

Se yergue a la entrada de la cueva,
el hocico apuntando el cielo,
las cuatro patas en el suelo,
no hay inestabilidad en él.
Nada que deba temer,
pues sabe que en algún momento,
tendrá que vencer.

Temed a Fenrir, el Trol
temed a Fenrir el Lobo,
temed a Fenrir que si lo dejáis,
devorara todo su mundo.
Lloraran los cuervos volando apenas,
lloraran mientras él se relame,
y sonreirá mientras sus hermanos,
se despojan lo restos divinos
e ignoran los restos humanos.

Huid del lobo y su camada,
devoran el alma y dejan la carne,
en el suelo de su morada,
como si fuera una cascara vacía,
como máscaras desusadas.

¿Por qué escribo?

Escribo por que lo necesito,
porque si no lo hago exploto.
como si fuera un globo
al que llenan de secretos.
Escribo por que si no, muero,
si no sacó esto de adentro,
por que no puedo mantenerlo
retener el eterno sufrimiento.
Y para que no asome donde no debe,
por eso escribo en secreto,
escondido entre las sombras,
por eso perdí la forma
y le di importancia a esencia,
por eso sólo existo a medias,
alejado del calor de mi cuerpo.
Así puedo ser sincero
y a la vez mentiroso poeta,
Así puedo gritar al mundo
sin siquiera abrir la puerta,
Escribo para que se escuche
lo que guardo en mi conciencia.
Escribo para que Fenrir
no devore mi luna interna.