Abismo

Al  fondo del abismo,
en sus paredes estrías,
ocultas entre las brumas,
grietas sombrías.

cicatrices de roca,
eternas heridas,
no quiere olvidar el abismo
la fuerza que le dió la vida.

Ascienden y ondulan
en sus muros reescribiendo
la memoria de sus sismos,
de sus hitos los lamentos.

Y con sus ondulaciones,
con sus quebraderos
vuelven eterno el eco
del recuerdo no muerto.

Sí, parece en silencio.
pero si agudizas tu oído,
notaras en el fondo murmullo,
el agonizante suspiro.

Mil palabras guarda el silencio
para quien las escucha.
¿No se rebelan los secretos, acaso
a quien con ansia las busca?

Ahora, ven,
asoma tu cabeza
más cerca, más cerca.
¿Ya las notas difusas?

¿No?  ¿Te rehusas?
¿Retrocedes con miedo?
¿No estará ahí lo que buscas?
¿El tan esperado anhelo?

Eso, primero un paso pequeño
agudiza el oído.
Ahora cierra los ojos.
Vamos, salta al abismo.

 

 

Fuente de la imagen.

Tu Eco.

Aun reverbera,
el eco de tu voz,
la música de tu risa,
en mi cabeza.

El corazón se vuelve estrecho,
ante la insinuación,
ante la mera posibilidad,
de tu recuerdo.

Vibra la mente
y se recoje el cuello, inquieto.
Aun reverbera
en mi mente tu eco.

El eco de tu voz,
el eco de tu mirada,
el eco de tus manos,
el eco de tu cuerpo.

Y sé,
aunque no concuerdo,
Que aun bebiendo el Leteo entero,
Siempre quedaría aquello.

Tu Eco.