Al fantasma de nuestro cuerpo

Tú, cuerpo nuestro.
que vas por la vida como meteorito,
de A a B y del fin al principio:
¿Por qué no detienes tu andar un poco
¿Por qué no nos escuchas?
Acá adentro todos estamos locos.
A veces, cuando relajas en la ducha
tu faceta casi nos toca,
¿Por qué no nos escuchas?
Sé que crees que tu mente esta loca,
¿pero nos hace eso ser menos reales?
hubo un tiempo que nos dejabas tu boca,
hubo un tiempo que nos dejabas tus manos,
hubo un tiempo que nos dejabas tu cuerpo,.
¿Te acuerdas de aquel verano?
¿Aquel donde nos dejaste la vida entera?
debo confesarte que nos la llevamos entonces,
por eso ahora solo eres cuerpo en pena.
Tu vida, tu alma, tu esencia,
Aquí están y aquí se esconden,
abrumadas con lo que has hecho con su legado.
¡¿Por qué no nos escuchas?!
¡Estamos gritando acá abajo!
Ven con nosotros,
ven acá adentro
Apurate…
Ya casi no queda tiempo.

Cuerpo Iscariote

Morderse los labios,
para no decir todo eso,
que se guarda, bien adentro,
para no poner en manifiesto.

Morderse la lengua,
para que no broten aquellas palabras,
que por su peso nos empujen cuesta abajo,
de nuevo.

Y hacer como si nada,
apretándose las manos,
para que no traicionen,
para que no te abracen.

Proteger al alma,
del cuerpo Iscariote.
Débil ante tu presencia,
dolido de tu ausencia.

Y ahogarse de pie,
y mentir con descaro:
-No te preocupes, todo va bien.