Triunfo.

Sus cascos retumbaron alrededor de la tierra,
y su voz sonó como un canto de guerra,
el sudor brilló sobre su piel mostaza
reverberando sobre el metal de su coraza.

Cabalgó hacía el reino de la melancolía,
haciendo temblar el suelo su paso,
haciendo retroceder la luz del día,
cubriendo todo con un manto de llanto.

Con una espada dorada a la diestra
y un escudo manchado a la siniestra,
galopa el triunfante el jinete
mientras con su carrera arremete .

Arremete contra la esperanza
y contra lo establecido.
Borra lo que ya existía,
en favor del olvido.