La marca

Por ti,
adopté la marca,
por ti,
la incluí en mi vida.
esa vida, que antes de conocerte,
era una historia ya escrita,
hecha a medida,
un relato sin correcciones,
hasta que llegaste tú,
tú y tus pasiones.
Y mis paginas,
sin un sólo manchón de tinta,
se llenaron de anotaciones,
notas al pie y subrayados,
y, sobretodo,
tantas interrogaciones.
Y mis versos,
ordenados antes,
se dispararon dispersos
rindiéndole culto al Kaos,
un culto a la Luna,
a su hado,
a su multitud de facetas
y a su presencia
a veces oculta,
pero siempre ahí al lado.
Fue por ti,
Que adopte la marca
Aquella Luna misteriosa
que cierra todas mis preguntas.

 

El Alud de tu boca.

Caos, desorden,
alud de fuerza en orden.
ideas que brotan,
tan calientes que queman,
consumiendo todo lo que encuentran,
sin conciencia que las detenga.

Nacidas del más puro odio,
de la rabia contenida.
y brotan del crater de tu cara.
Palabras insolentes,
con las lineas de sus letras pulidas,
afiladas,
listas para crear heridas,
para formar yagas eternas.
heridas que menos sanan,
si quien las esgrime está más cerca.

Ideas que se ensañan
sin importar si es que te ama.
Ideas que arrasan,
atravesando el cuero
y se entierran adentro.
ardientes opiniones,
que duran eones
y destruyen el mundo,
un mundo hecho por ellas,
un mundo hecho para ellas.