Alimento del alma

Poder sacar tus palabras,
del otro lado del espejo,
donde florecen día tras día
y mueren noche tras noche.

Volverlas semillas,
sin discriminar las más bellas,
todas ellas,
de las más grandes a las más pequeñas.

Sembrarlas en mis sueños,
en el mar de la nostalgia.
y que cada una de ellas de un fruto
con las que alimentar el alma.

Para que no muera de hambre,
para que no muera de frío,
para que no muera de pena,
para que no muera de olvido.

Y un día apartar el follaje,
de aquel bosque cultivado,
y mirarte, enmarcada en sinople,
sonriendo como aquellos días.

Hueles a ella

Hueles a ella,
a azahares y a Luna,
a chocolate y doncella.

Hueles a ella,
a dulce prohibido,
a canto de estrellas.

Hueles a ella,
a pasado y futuro,
a historia incompleta.

Hueles a ella,
a Atenea sin su lanza,
a Diana sin sus flechas.

Hueles a ella,
Oh nostalgia, si supieras,
lo mucho que hueles a ella.

Eres Naranjo

Eres naranjo,
sobre la cima del monte de mi vista,
dominas todo con tus brazos abiertos,
tu follaje desparramado al viento.
Lo abarcas todo.

Son blancos azahares también,
tus ideas,
tu mente inquieta,
tus pasiones sinceras.
son estrellas.

Tu cuerpo esta hecho de frutas,
ácida y dulce,
combinación perfecta.
Eres naranja, curva y bella.
Eres el plato preferido en mi mesa.

Eres árbol, flor & fruto.
Eres monte, pasión & mesa.
Eres todo, hoy y siempre
y tu jugo es la sangre que me llena.