Todo lo que queda

Lo que queda de nosotros,
de lo nuestro,
lo llevo aquí clavado al pecho,
en un clip enredado
apenas una nota pegada
¿Puedes creer que sigue enganchado?
¿puedes creer que aún esta allí ligada?
A pesar de los terremotos,
a pesar de las tormentas,
a pesar de los tornados.
Sigue ahí clavada,
como si su vida dependiera de eso.
Y tal vez así sea,
o lo contrario quizás,
y sea mi vida la que depende
de ese trozo de memoria fugaz.
Quizás  no es él el que se aferra,
con dientes y garras a mi corazón
sino yo el que no lo dejo marchar.
¿será el miedo a que pueda volar?
¿a que no pueda volverlo a encontrar?
No lo sé.
Así que mantendré la mano encima,
de lo queda de los dos.
No se vaya marchar,
no se vaya a caer.
sea a quien sea le cause el dolor.

Rubber band

Mi mente, elástica,
tiene la forma de tu nombre,
son sus curvas, las tuyas,
tus valles, tus montes.

A olvidar puedo obligarla
a cambiar su forma y su impronta.
usarla, estirarla, estrecharla,
que parezca que aun funciona.

Mas basta un segundo de desidia,
un descuido, un descanso,
para volver a la forma de tu nombre,
volver al dolor del recuerdo.

Maldito sea el silencio,
malditas sus sugerencias,
maldita la soledad acompañada,
y en ella tu presencia.

Maldito sea el esfuerzo que requiere,
sacarte cada vez de mi cabeza.
forzar siempre formas nuevas,
y el gasto que conlleva.

Estirar, mantenerse ocupado,
deformar la verdad, hasta que duela,
agotar, hasta que el cansancio,
venza la resistencia.

Y quizás de tanto esfuerzo,
algún día la banda ceda.
desaparezcan las curvas de tu nombre,
poder volver a ser lo que antes era.

y rezar con vehemencia,
por que con tanta fuerza,
no sea que la vida no resista,
y se corte la linea entera.

 

Ampersand

podría haber sido un punto,
un fatídico punto final.
Algo que representase lo que ya no pudo ser.
Unos puntos suspensivos también esta bien,
un continuara en símbolos,
una esperanzadora posibilidad.
Podría haber elegido los guiones
de las lista que te gustaba elaborar.
-decidir
-elegir
-pensar
-extrañar.
pero no, también era muy banal.
Quizás un punto y coma, quizás una exclamación,
esas que usamos tras cada declaración.
Tal vez una interrogación,
pero no, que ese era yo.
No, elegimos al Ampersand,
una sencilla conjunción,
por que nada nos definía más
que ese simple tú & yo.