Hambre

Por las grietas que dejó el triunfo,
cabalgó el jinete del hambre,
siguiendo el mismo rumbo,
olisqueando su corcel la sangre.

Por aquellas bocas de tierra,
devoró todo a su alcance,
devoró bestias, mansas y fieras,
devoró almas en menos de un instante.

Se bebió los ríos, los mares y los lagos,
se comió los bosques y los montes,
no quedo nada de pie hasta el horizonte,
nada, salvo un desierto aciago.

Sólo pequeñas luces
de esperanza escondidas,
su última tentación,
su última comida.

 

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3 respuestas a “Hambre

  1. Temible Pantagruel o Gargantúa, o ambos.
    Y parece que al pobre segundo jinete tan solo le quedan pocas y pequeñas delicatesen de las esperanza humanas bien escondidas en cuerpos temerosos más escondidos aún.
    PS.—Supongo que también se comió una tilde 😛 «devoró todo a su alcance»

    Me gusta

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