La promesa del ángel sin rostro

Mientras la oscuridad dure,
mientras el mar se nutra de llanto,
mientras reine el desencanto,
mientras sea el himno un grito desesperado,
estaré a tu lado.

Cubrirán mis alas tus hombros,
mi boca tapará tus labios,
te cubrirán del frío mis manos,
me alimentaré de tus lagrimas
y libare de ti el dolor aciago.

Y cuando falté la luz de la Luna,
en su sombra brillará mi Halo,
una guía en tu tormenta,
un pequeño resquicio claro,
la estrella de la esperanza.

Mas cuando todo vuelva a la calma,
habré de extender las alas,
dejar tu piel que quema,
tu cama que ata,
tus ojos que atrapan.

volveré a perderme en las sombras,
a esconder mi rostro descarado,
para que las palabras que te han calmado,
no empiecen a volver a hacerte daño,
no dañen lo recién reparado.

Es la promesa del ángel sin rostro, del descarado,
de la lengua de doble filo,
capaz de hacer el bien, capaz de hacer el daño.
en tus sombras siempre estaré a tu lado,
en tus risas miraré hacía otro lado.

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21 thoughts on “La promesa del ángel sin rostro

  1. Me han gustado los cinco primeros sextos —sabes de mi manía con los números—, con esa brutal promesa de consuelo. Pero el final, la definición de tu propio yo, tan dual, tan imaginario y tan real, me ha anonadado.

    PS.—Esta parte la borras luego: «abre de extender las alas,» creo que debería ser «habré de extender las alas,»

    Le gusta a 1 persona

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