Tyv del cráter de oseas flores.

Más allá de los montes del deseo,
junto a los reinos del rey astado,
cerca del puerto de la esperanza,
hogar de traficantes y piratas.
Yace en el valle un forado,
cráter maldito de eterna sapiencia.
de huesos y cuerpos su suelo sembrado,
flores oseas, carnosas hojas,
ríos de metálica sangre roja.
Ghoules y bestias esperan hambrientos,
al próximo viajante desafortunado,
para roer sus piernas y alimentar con su cuerpo,
la escatológica fauna que pulula en el yermo.
En el centro rampa siempre atento,
el amo de aquellas tierras del hambriento,
un ave negra, de pelado cuello,
plumaje oscuro, tintado por la sangre,
de aquellos que, a pesar de todo,
se acercan a él tarde tras tarde.
Tyv, el guardián de verdades,
el pragmático,
grandes reyes le han consultado,
pocos, con la respuesta, han regresado,
mas los que lo han hecho lo han recomendado.
Así que si tienes dudas, ya sabes,
puedes acudir a su lado,
dejar que su cruel sabiduría guíe tu obra.
Pero no olvides dejar algo, quizás un bocado.
quizás un dedo o una oreja, que para algo sobran,
y quizás, solo quizás, puedas regresar a casa parado.

 

 

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13 thoughts on “Tyv del cráter de oseas flores.

  1. Como por un momento comentas que altos reyes —supongo que de más de 1,80m— le han consultado, y que parece sabio, de momento me había despistado. Luego, con lo del pescuezo pelado y pellica emplumada manchada de sangre, me he dicho…
    Bueno, no. Es por trabajo y falta de ordenador que no había podido leerte. Hay que decir la verdad.
    Anonadado, incluso diría que anodizado, me he quedado. Unes una lírica expresiva, la tuya, agradablemente habitual, con unas descripciones que me emocionan. Porque, sépanlo ustedes, efectivamente, me gusta comer cadáveres: especial pero no únicamente de marrano, cordero, ternera, pollo, conejo, peces varios… al horno, a la parrilla, en potaje…
    Los «lugares», fantásticos; el hogar, genial; las comidas, sublimes. Todo de principio a fin me gusta, me sonroja y me acibara con la vergüenza de protagonista que me produce.
    Y me hace una ilusión tremenda recibir mi propio cráter; siempre había querido vivir en su interior con una corte de demonios que me hagan soportables las visitas inoportunas… eliminándolas
    En fin, que qué decir sino agradecer, más que al autor, a las letras que se han querido juntar para conformar este magnífico poema. Bueno, al autor también, ¡ea!

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    1. Ya quisiera yo tener la capacidad de dialogo que tenéis ustedes. Yo suelto unas cuantas frases y ya me voy quedando sin fuerzas, ha de ser el hecho de no tener cuerdas vocales… o garganta, o una conformación física que me permita darle forma al aire que expulsa mi cuerpo en agra… pues ya veis, que me ha encantado que te encante y traté de haceros honor a su propio estilo. Me faltó un poco de farragocería o como sea que esa cosa se escriba. Pero se hace lo que se puede.

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  2. Reblogueó esto en Historias malditas, malditas historiasy comentado:
    Ante mi más profundo asombro, me encuentro, de repente, identificado, sin comerlo ni beberlo, en uno de los magníficos poemas del Gran Señor de la Eterna Pregunta.
    Sí que es cierto que tiene sus cosas crípticas —no, no son tantas ni tan difíciles, y, además, no seré yo quien destripe tan bella lírica.—
    El caso es que ya lleva unos días publicado, pero la maldad del hombre sierpe del cable o la sirena de los bytes, que me han dejado momentáneamente sin ordenador me han impedido tener el enorme y único placer de leerlo.
    Aquí lo dejo para que disfrutéis al menos una fracción de lo muchísimo que he disfrutado yo. Por cierto, el «habitante» Tyv es un personaje bastante curioso. Significa trimestre en mongol. Aunque no está aquí por ese motivo…
    ¡Ah! y siempre me ha hecho ilusión vivir en un cráter.

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    1. Y un cráter con todas las comodidades posibles, jardín de oseas flores y jardineros mandibulares, una cocinilla con conexión directa al fuego del averno para que quede crujiente pero no recocido. El mismo trono de Tyv es un viejo Ent que no alcanzó a escapar a tiempo del impacto que formó el agujero donde ahora mora su inquilino. En fin, que placeres no le falta.

      Encantado de que os haya gustado, como ya he dicho antes.

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