Correr

A paso largo,
dejando el cuero en el pavimento,
sin detenerse,
por si doliese el cuerpo,
por el agotamiento.
Ignorar el costado,
ignorar el pecho,
ignorar las manos que te aferran al suelo.
Saltar, cada cierto tiempo,
Correr siempre,
jamás detenerse.
Olvidar que se necesita
recuperar el aliento.
La vista en la meta,
egoista al cien por ciento.
Soltar el lastre,
aunque sea de oro
aunque sea de diamante
y correr,
tan libre como el viento.

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