El perro de la Luna

Cómo si fuera un sueño baila,
el perro en la Luna salta,
libre de sus ataduras y de sus cadenas.

Aúlla a gusto, sin tapujo,
sin importarle, al fin,
quien escuche.

Último suspiro de un sueño,
da tres vueltas sobre si mismo
y se tiende en el suelo.

El perro en la Luna ya no existe,
rictus mortis que  sonríe.
¿pueden seguir soñando los muertos?

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13 thoughts on “El perro de la Luna

  1. No lo sé, es una buena pregunta, lo mismo siguen soñando con aquellos a quienes quisieron en la vida, seguro que el perro de esa luna bella de tu poema aún sueña con el reflejo de tus versos hermosos que dedicas a su dueña linda, la dueña también de la noche. Es un lujo leerte. Besos a tu corazón.

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  2. Los perros dan vueltas para acostarse. ¿En qué vuelta se acuestan? En la última. Da igual las que hayan dado antes. De hecho, sobran.
    Aúlla a Selene, expele los vahos venenosos, recuéstate y descansa. Mañana cuerpo y espíritu volverán a ser uno.

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